De la barbarie a la impunidad

19/Mar/2012

El Observador, Eduardo Kohn

De la barbarie a la impunidad

19-3-2012
DE DR. EDUARDO KOHN *
Este 17 de marzo se cumplieron 20 años del atentado terrorista que destruyó el edificio de la embajada de Israel en Argentina.
El edificio sufrió el ataque a las 14.45 horas del 17 de marzo de 1992 y dejó 29 muertos y decenas de heridos, entre los que se encontraban diplomáticos, personal civil de la embajada, obreros que estaban realizando refacciones, gente que pasaba por el lugar, vecinos y un cura párroco del convento ubicado en la vereda de enfrente. También hubo daños materiales en las propiedades vecinas.
La investigación de lo ocurrido, por tratarse de una representación diplomática, estuvo a cargo de la Corte Suprema de Justicia, la cual sostuvo que el derrumbe se debió a una implosión.
El mismo año del atenta- do, esta teoría fue contrarrestada por los peritajes efectuados por la Policía Federal Argentina, la Superintendencia de Bomberos, el Departamento de Explosivos y la Gendarmería Nacional, los cuales sostuvieron que el ataque fue cometido por un coche bomba.
Argumentaron que frente a lo que había sido una de las entradas de la embajada por la calle Arroyo se encontraba el correspondiente cráter, lo cual fue confirmado por las declaraciones de más de medio centenar de testigos.
Cinco años después, la Corte Suprema le encomendó la investigación al Dr. Esteban Canevari, secretario del máximo tribunal argentino, quien determinó que el atentado fue producido por un coche bomba y que la República Islámica de Irán era la responsable política del mismo.
A partir de aquí se dijo que el ataque había sido coordinado por Hezbollah. Esto último concordaba con los comunicados distribuidos en Beirut por este grupo tres días después del atentado.
Pese a las declaraciones gubernamentales de que se intensificaría la investigación, se avanzó muy poco, y quedó el silencio.
Dos décadas después, se recuerda un atentado atroz, pero no se lo puede separar de la memoria de la barbarie de 1994 (atentado contra AMIA) y mucho menos de lo que constituye el tercer atentado, que arrasó con las víctimas, los familiares y la sociedad toda: la brutal impunidad de los perpetradores, requeridos por Interpol, pero cobijados por el extremismo fanático.
Ser testigos hoy de las alianzas estratégicas de varios países latinoamerica- nos con quienes pensaron, diseñaron y ejecutaron los bárbaros atentados en Argentina, quizá no mueva al asombro a muchos, pero segu- ramente sí al pavor a la mayoría.
En ese contexto llegamos al cuarto atentado: el desprecio por las víctimas y sus familias a través precisamente de la impunidad, y la desgraciada sensación de vivir bajo amenaza latente.
* Director América Latina B`nai B´rih Internacional